Doris Lessing - Pensamientos

{ sábado, 7 de abril de 2012 }


Piensa de manera incorrecta, si te complace, pero en cualquier caso, piensa por ti mismo.
El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia.
En la universidad no te dicen que la mayor parte del derecho es aprender a tolerar a los tontos.
Es terrible destruir la imagen de sí mismo de una persona en aras de la verdad o alguna otra abstracción.
Algunas personas obtienen fama otras la merecen.
Pequeñas cuestiones entretienen pequeñas mentes.
El aprendizaje es lo siguiente: De repente entiendes algo que has comprendido toda tu vida pero de manera diferente.
Pedir un préstamo no es mucho mejor que mendigar, del mismo modo que prestar dinero con intereses no es mucho mejor que robar.
No confíes en un amigo sin defectos; ama a una mujer, no a un ángel.
El gran secreto que comparten todos los viejos es que casi no cambias en 70 u 80 años. Tu cuerpo cambia, si, pero tú no cambias en absoluto.

El sustantivo - Género y Número

{ miércoles, 7 de marzo de 2012 }

En cuanto a su forma, los sustantivos se componen de una raíz o lexema y, por lo general, de unas desinencias o morfemas flexivos de género y número.

El género de los sustantivos

  El género es un signo gramatical que lleva en español todo sustantivo. Por medio de ese signo se marca la relación que hay entre el sustantivo, sus determinantes y los complementos adjetivos.
Según sea su género, los sustantivos pueden ser masculinos o femeninos.
  • Son sustantivos masculinos los que pueden combinarse con las formas masculinas de los determinantes y adjetivos: lugar (un lugar inhóspito).
  • Son sustantivos femeninos los que pueden combinarse con las formas femeninas de los determinantes y adjetivos: casa (una casa fastuosa).
Oposición masculino/femenino
Los sustantivos suelen tener un solo género: o son masculinos (lugar) o son femeninos (casa). Hay, no obstante, sustantivos que admiten variación de género (hermano, hermana) y, en consecuencia, pueden estar en masculino o en femenino.
Cuando un mismo sustantivo tiene formas de masculino y de femenino, la distinción de género se puede marcar mediante el cambio de terminación: hermano-hermana, señor-señora, actor-actriz.
Sustantivos de forma única
Algunos sustantivos que tienen los dos géneros no los distinguen por medio de desinencias. El género del sustantivo se deduce indirectamente, a través de la concordancia con adjetivos y determinantes.
  • Sustantivos de género ambiguo: son nombres de cosas y pueden ser masculinos o femeninos sin que cambie su significado. Pueden llevar indistintamente artículos y adjetivos masculinos o femeninos: el profundo mar/la vasta mar; el margen derecho/la margen izquierda.
  • Sustantivos de género común: son nombres de personas cuya variación de género provoca un cambio de significado, pues designan individuos de distinto sexo: el pianista húngaro/la pianista húngara; ese joven moreno/esa joven morena.
Otros sustantivos de forma única son los sustantivos de género epiceno. Estos sustantivos, a pesar de designar seres vivos, tienen un solo género. Algunos son masculinos, como mosquito o jilguero, y otros femeninos, como jirafa o liebre. Si se quiere especificar el sexo del ser que designa, hay que recurrir a adjetivos: tiburón macho/tiburón hembra.
Significado del género
En sustantivos que nombran a seres vivos la distinción de género suele responder a una diferenciación de carácter sexual: el masculino designa a los machos y el femenino a las hembras: niño/ niña, león / leona.
En algunos sustantivos que nombran cosas, la distinción de género se corresponde con una diferencia en el tamaño o la extensión de los objetos designados: cesto/cesta, saco/saca.
No obstante, por lo común el género es solo una marca gramatical que lleva todo sustantivo con independencia de su significado.

El número de los sustantivos

 
En general, los sustantivos pueden variar de número, aunque algunos tienen una sola forma: el singular o el plural.
El número es otra marca gramatical que tienen los sustantivos. Según su número, los sustantivos pueden estar en singular o en plural.
  • Los sustantivos en singular nombran a un solo ser u objeto individual o colectivo. Estos sustantivos no llevan ninguna marca que indique su número: vida, condición.
  • Los sustantivos en plural nombran a varios seres u objetos de una misma clase. Estos sustantivos llevan generalmente como marca las terminaciones -s y -es: vidas, condiciones.
Formación del plural
En general, el plural se forma añadiendo -s a los sustantivos que en singular terminan en vocal (vida, vidas) y -es a los sustantivos que en singular terminan en consonante (condición, condiciones).
Hay, sin embargo, algunos casos especiales:
  • Los sustantivos de acentuación llana o esdrújula que en singular terminan en s o en x permanecen invariables: el miércoles / los miércoles, el tórax / los tórax.
  • Algunos sustantivos que en singular terminan en y añaden -s y mantienen el sonido vocal de la y. Otros, en cambio, añaden -es y consonantizan el sonido vocal de la y: jersey / jerséis, rey / reyes.
  • Algunos sustantivos que en singular terminan en i o en u admiten las dos terminaciones, aunque en general tiende a imponerse el plural en s: marroquís, marroquíes; bantús, bantúes.
  • También se vacila en algunos monosílabos acabados en vocal, aunque en este caso se prefiere añadir la terminación -es: la i / las íes, el no / los noes.
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  • De Kalipedia

Fragmento de "Ventana Abierta" de Carmen Larraburu

{ lunes, 20 de febrero de 2012 }

El globo amarillo



Dentro del escenario perruno, la refriega afectuosa continuaba.  El ruidoso encuentro de los dos luceros errantes  es muy similar al de una coctelera en plena función doméstica. Fuera del escenario,  el paisaje de lejanías anubarradas atiende a los fuertes remolinos. Estos comparecen ante el conjunto de las fuerzas en conflictos. Traen sosiego al conjunto (es tarea de duendes),  aparecen ahí,  en donde nadie  los espera. El misterio trastoca todas  las partes indisolubles de la naturaleza.
          En una de esas nubosas viajeras nos largamos a la magnitud - soberana inmensidad - el vacío espiritual acompañaba nuestro susto, junto a nosotras y sujeto a un alfiler  viajaba un  amodorrado globo amarillo. De ahí en más seguimos  al hipnótico astro una cantidad variada  de burbujas, entre ellas me encontraba yo, la más pequeña.
         Calzaba entre mis sienes un casquete de hielo que resplandecía en la oscuridad; al menos así lo decían mis amigas. Mi panza  resguardaba  la materia gris,  el alimento balanceado que solemos utilizar para nuestros viajes imaginarios. El color de mi piel,  de un marrón tupido tejido con hilos de seda,  servía para materializar una chocolatada caliente a la hora del infortunio.
        Nos movíamos alrededor de la soleada figura; con  alegría celebrábamos los juegos más inverosímiles, nos habíamos encariñado con uno, por cierto  muy sensual; era un golpeteo de caderas con el que avivábamos el juego.  
         Por ser la benjamina del grupo era la encargada de abrir el juego y alimentar el recuerdo de las juguetonas ancestrales.
        Las risotadas se escuchaban  de muy lejos, rebotaban en el eco de la grandeza  y regresaban hasta nuestros oídos; con poca fuerza  balanceaba mi cadera  para iniciar el ansiado   pasatiempo. Le elegimos   un nombre muy singular: Golpeteo de palmas cruzadas.   Una a una,  con los brazos acomodados  en equis y nuestras palmas hacia arriba,  cosquillábamos la panza del globo. El placer del entretenimiento entreveía las más bellas y costosas de las escenas y, claro… nos aireábamos de los sofocones ocasionados por el calor del globo amarillo.

Sonidos y fonemas. El sistema fonológico del Español

{ lunes, 6 de febrero de 2012 }
 Las letras son la representación gráfica de los sonidos. No existe una correspondencia exacta entre letra y sonido.
El lenguaje humano es eminentemente oral, puesto que funciona mediante sonidos, que emite el hablante. Cada lengua cuenta con su propio sistema de sonidos. Por eso, cuando oímos a una persona hablar en otra lengua, los sonidos que percibimos nos resultan extraños y difíciles de pronunciar.
En una lengua hay muchos sonidos distintos. Y además, cada hablante tiene su propia manera de pronunciar según su lugar de procedencia, su formación y hasta su estado de ánimo. No suena igual, por ejemplo, la S que pronuncia un sevillano que la que pronuncia un salmantino. Y, pese a ello, cualquier persona que hable castellano reconoce esos sonidos distintos como meras variantes de la S. A esa imagen prototípica que los hablantes tienen de la S y de cualquier otro sonido de nuestra lengua es a lo que llamamos fonema.
 El sistema fonológico del español
Los alfabetos fonéticos se utilizan para representar los sonidos. Cada sonido se transcribe mediante un símbolo. En la pronunciación de un sonido intervienen diferentes órganos, llamados órganos fonadores. La intervención de unos órganos u otros, la posición que adoptan y el modo en que sale el aire al exterior definen las características de cada sonido.
El sistema fonológico del español comprende dos grupos de fonemas claramente diferenciados: los fonemas vocálicos y los fonemas consonánticos. Los fonemas vocálicos se pueden pronunciar sin necesidad de apoyarse en ningún otro fonema y al emitirlos el aire sale por la boca libremente. En cambio, los fonemas consonánticos se articulan con el apoyo de una vocal y en su emisión el aire encuentra siempre algún obstáculo.
El sistema vocálico
El español tiene cinco fonemas vocálicos, que se diferencian entre ellos por el punto de articulación -es decir, la posición que adopta la lengua al articular los fonemas- y el grado de abertura del canal de salida del aire.
•    Punto de articulación. Según la parte del paladar en que se sitúe la lengua para articular los fonemas, estos pueden ser anteriores (e, i), posteriores (o, u) o central (a).
•    Grado de abertura. Según se abra más o menos la boca al pronunciarlas, las vocales pueden ser cerradas (i, u), semiabiertas (e, o) o abierta (a).
El sistema consonántico
El sistema español tiene diecinueve fonemas consonánticos, que se distinguen entre ellos por los siguientes factores.
•    El punto de articulación es el lugar donde el aire encuentra un obstáculo que impide su salida libre: el paladar, como ocurre al pronunciar Ñ; la parte posterior de los dientes, como sucede al pronunciar D; los dos labios, al pronunciar la B
•    El modo de articulación es la forma en que el aire supera el obstáculo que impide su salida al exterior. Así, por ejemplo, al pronunciar P el aire sale de golpe, o al pronunciar L el aire sale por los lados de la lengua.
•    La posición del velo del paladar influye a la hora de articular un sonido y permite caracterizar a los fonemas como orales o nasales. Si el velo del paladar está pegado a la faringe en el momento de la articulación, como ocurre al pronunciar F, el fonema es oral, ya que el aire sale por la boca. Si el velo del paladar está separado de la faringe, como ocurre al pronunciar M, el fonema es nasal, ya que parte del aire sale por la nariz.
•    La intervención de las cuerdas vocales durante la articulación de un sonido permite clasificar los fonemas en sonoros, si se produce vibración de las cuerdas, como ocurre al pronunciar B, y en sordos, si las cuerdas vocales no vibran, como sucede al pronunciar T.
Alteraciones del sistema consonántico español
El sistema consonántico expuesto no es uniforme, sino que se ve alterado por tres fenómenos que afectan a la pronunciación de ciertos sonidos.
•    El seseo consiste en pronunciar el sonido Z como S. Por ejemplo, sapato por zapato y sine por cine. Este fenómeno es habitual en Andalucía, en Canarias y en el español de América.
•    El ceceo es el fenómeno contrario al seseo. Consiste en pronunciar el sonido S como Z. Por ejemplo, zol por sol y zuzto por susto. El fenómeno del ceceo se produce en parte del sur peninsular.
•    El yeísmo consiste en pronunciar el sonido LL como Y. Por ejemplo, yuvia por lluvia o yave por llave. Este fenómeno está muy extendido, especialmente por el sur y el centro de la Península.

De Kalipedia

UN POEMA DE OLGA OROZCO

{ lunes, 23 de enero de 2012 }
Aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer...



 
Aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer
y no puedas recordar hacia atrás, como la Reina Blanca, déjame en el aire la sonrisa.
Tal vez seas ahora tan inmensa como todos mis muertos
y cubras con tu piel noche tras noche la desbordada noche del adiós:
un ojo en Achernar, el otro en Sirio,
las orejas pegadas al muro ensordecedor de otros planetas,
tu inabarcable cuerpo sumergido en su hirviente ablución, en su Jordán de estrellas.
Tal vez sea imposible mi cabeza, ni un vacío mi voz,
algo menos que harapos de un idioma irrisorio mis palabras.
Pero déjame en el aire la sonrisa:
la leve vibración que azogue un trozo de este cristal de ausencia,
la pequeña vigilia tatuada en llama viva en un rincón,
una tierna señal que horade una por una las hojas de este duro calendario de nieve.
Déjame tu sonrisa a manera de perpetua guardiana, Berenice.

MUY FELIZ AÑO 2012

{ jueves, 29 de diciembre de 2011 }



Diciembre de 2011...

En el cotidiano transitar por la vida, aún sumidos en los compromisos, habitan en nuestros corazones todos quienes de una manera u otra se constituyen en nuestro universo de afectos.
Hoy, en este Año Nuevo, quiero traerlos a mi memoria y convocarlos al Brindis de la Amistad, de la Paz, de la Alegría…

Por un mundo mejor

De buenaventura y encuentros
con los seres queridos.

Un mundo de gloria
despojado de niños sedientos
y hombres con temor.

Un mundo de ilusión...
para quienes comienzan a ver la luz,
para los que han atesorado más sabiduría. 

Para todos.

¡Muy Feliz Año Nuevo!


 Olga Starzak




Yo soy un hombre sincero - José Martí

{ sábado, 17 de diciembre de 2011 }





















Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma,
 y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,

y hacia todas partes voy:
arte soy entre las artes,
en los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños

de las yerbas y las flores,
  y de mortales engaños,
  y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura

llover sobre mi cabeza
los rayos de lumbre pura
de la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros

de las mujeres hermosas: 
y salir de los escombros
volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre
con el puñal al costado,
sin decir jamás el nombre
de aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,
dos veces vi el alma, dos:
cuando murió el pobre viejo,
cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez, —en la reja,
 a la entrada de la viña—
cuando la bárbara abeja
picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte
que gocé cual nunca: —cuando
la sentencia de mi muerte
leyó el alcaide llorando.

Oigo un suspiro, a través
de las tierras y la mar,
  y no es un suspiro, —es
que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero
tome la joya mejor,
tomo a un amigo sincero
 y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
volar al azul sereno,
 y morir en su guarida
la víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
cede, lívido, al descanso,
sobre el silencio profundo
murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada,
de horror y júbilo yerta,
sobre la estrella apagada
que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
la pena que me lo hiere:
el hijo de un pueblo esclavo
vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,
todo es música y razón,
 y todo, como el diamante,
antes que luz es carbón.

Yo sé que al necio se entierra
con gran lujo y con gran llanto,—
 y que no hay fruta en la tierra
como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
la pompa del rimador:
cuelgo de un árbol marchito
mi muceta de doctor.