Citas de Thomas Mann

{ domingo, 28 de agosto de 2011 }


Escritor alemán nacionalizado estadounidense. Galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1929.

-"De la muerte nadie que volviese de ella podría decir que vale la pena, pues no se tiene vivencia alguna de la muerte. Salimos de las tinieblas y entramos en las tinieblas. Entre esos dos instantes hay muchas experiencias, vivencias, pero no vivimos ni el principio ni el fin, ni el nacimiento ni la muerte; ninguno de los dos tiene carácter subjetivo; en tanto procesos, caen enteramente en el terreno de lo objetivo."
-"La belleza, como el dolor, hace sufrir."
-"La guerra es una huida cobarde de los problemas de la paz."
-"La soledad hace madurar lo original, lo audaz e inquietantemente bello, el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito."
-"La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad."
-"La vejez es la peor de todas las corrupciones."
-"Pensad como hombres de acción, actuad como hombres pensantes."
-"El escritor es aquel al que escribir le resulta más difícil que a las demás personas."
De Wikiquote

Elementos de la Narración

{ domingo, 14 de agosto de 2011 }

 La acción

El conjunto de acontecimientos que se narran constituyen la acción o trama narrativa. Esos acontecimientos se producen en un lugar y en un tiempo generalmente determinados. El narrador puede contar esos hechos en un orden cronológico, como ocurre generalmente en los cuentos. Pero también puede romper ese orden anticipando sucesos que ocurrieron más tarde o dando un salto atrás en el tiempo para remontarse a hechos lejanos.
El narrador puede contar los hechos tal y como se han ido produciendo, de principio a fin, o alterar el orden de los acontecimientos dando un salto temporal hacia el pasado o hacia el futuro. Según esto, podemos distinguir varias formas de ordenación temporal:
  • El desarrollo lineal. La narración va presentando los acontecimientos en orden cronológico, desde los más antiguos a los más recientes. Los cuentos tradicionales, por ejemplo, suelen presentar esta organización.
  • La anticipación. Es una ruptura del orden temporal que consiste en adelantar acontecimientos y anunciar hechos que se producirán más tarde. En el siguiente fragmento, el enunciado destacado constituye una anticipación:
En mala hora siguió el rey los consejos de Hagen. Los aguerridos caballeros se aprestaron a ejecutar su alevoso plan sin que nadie lo descubriera. La querella de las dos mujeres iba a causar la muerte de más de un héroe.
Cantar de los nibelungos
  • La retrospección. Es otra ruptura del orden cronológico, consistente en retroceder en el tiempo (dar un salto atrás) para contar hechos anteriores al momento en que se sitúa la historia. Así ocurre en la novela policíaca, en la que es frecuente comenzar con un crimen para, a continuación, reconstruir los acontecimientos que lo precedieron.
 De Kalipedia

Literatura y Romanticismo

{ domingo, 31 de julio de 2011 }

   
Frente al equilibrio clásico, las normas y el didactismo dominantes en el siglo XVIII, los románticos defendieron la originalidad. Se concibe al artista como un ser dotado de un genio creador que no debe ser coartado. La libertad en la vida y en el arte es base del pensamiento romántico, tal y como lo expresa Larra: Libertad en literatura, como en las artes, como en la industria, como en el comercio, como en la conciencia. He aquí la divisa de la época.
Los autores románticos concretan esta mentalidad en los siguientes rasgos:
  • El subjetivismo y el individualismo. Los sentimientos y deseos dominan la literatura: el ansia de libertad y el amor se transforman en ideales de vida. El amor romántico adquiere con frecuencia matices trágicos; es una pasión que se enfrenta a diversas barreras o un ideal inalcanzable. El sentimiento amoroso aparece a menudo truncado por normas sociales o por un destino adverso. Sin embargo, se plantea como una fuerza a la que el hombre tiende inevitablemente.
Además del sentimiento, la literatura acoge otros elementos no racionales, como la fantasía, la imaginación o el sueño. Asimismo, el individualismo se refleja en la importancia del tema de la soledad: el hombre se siente aislado y diferente.
  • La proyección en la naturaleza. Como consecuencia de la primacía de lo subjetivo, los escritores buscan en la naturaleza un confidente. El paisaje a menudo refleja sus estados de ánimo atormentados: ambientes nocturnos, lugares agrestes, ruinas, tormentas...
  • El enfrentamiento con la realidad. El idealismo romántico produce un choque entre los deseos y la realidad. Este contraste ocasiona a menudo decepción, angustia, desengaño y escepticismo en el individuo. El rechazo de las circunstancias presentes se traduce con frecuencia en una defensa de la justicia social o en un deseo de evasión hacia tiempos pasados y lugares exóticos.
  • El gusto por lo sobrenatural y misterioso. La muerte, los cementerios y los ambientes misteriosos son muy frecuentes en la literatura. El romántico se siente atraído por todo lo que la razón no es capaz de explicar. Así, el mundo y el destino humano son concebidos, precisamente, como una incógnita y parecen estar dominados por la irracionalidad. La religión y el Más Allá se tratan, según el tipo de Romanticismo, con diversos grados de ortodoxia.
  • El interés por lo popular y lo nacional. Los románticos acogen todo aquello que interpretan como manifestaciones genuinas del alma de los pueblos: la historia, los romances, las leyendas...
  • Los géneros preferidos por los románticos son el lírico y el dramático, pues constituyen el cauce idóneo para mostrar los sentimientos. En la prensa, el talante crítico se manifiesta en el periodismo de opinión. Así también, el rechazo de las normas se aprecia en la mezcla de géneros.
  • Respecto al estilo, el Romanticismo utiliza con frecuencia un lenguaje retórico, que contribuye a subrayar los sentimientos y aporta intensidad expresiva.
De Kalipedia

De Borges,... A la Amistad.

{ miércoles, 20 de julio de 2011 }


No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites, estaré allí.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano
para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte,
a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo impedir que te alejes de mí.
Pero si puedo desearte lo mejor
y esperar a que vuelvas.
No puedo trazarte límites
dentro de los cuales debas actuar,
pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos
cuando alguna pena te parte el corazón,
pero puedo llorar contigo
y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.

Guillermo Martínez - Sobre una encuesta que le realizara Clarín en el año 2009 -

{ lunes, 4 de julio de 2011 }



1¿Cuáles son, para Ud., los libros de autores argentinos más significativos de la década? (Mencione cinco títulos en orden de prioridad.)

Cuentos completos, Abelardo Castillo
Obra completa, Antonio Di Benedetto
La sexta lámpara, Pablo De Santis
Amores sicilianos, Vlady Kociancich
El último lector, Ricardo Piglia

2. ¿Qué autores, argentinos y extranjeros, tienen gravitación en su obra?

Borges, Cortázar, Castillo, Gombrowicz, y en los inicios mi padre, Julio Martínez.
Extranjeros: Henry James, Thomas Mann, Lawrence Durrell, Philip Roth,  Patricia Highsmith.

3. Para usted, ¿qué es hoy lo actual y lo caduco en la literatura argentina?

Lo caduco (aunque perdure) son algunas ideas que conforman el  cliché dominante de la crítica literaria desde hace no menos de treinta años:
1. La idea (falsa) del “rendimiento decreciente”, según la cual sería cada vez más difícil, o aún imposible, dar pasos adelante en el arte de la novela después de Proust, o de la novela balzaciana. Como consecuencia de esto, ya no valdría la pena intentar grandes obras y sólo quedaría el regreso “liberador” a la literatura  amateur, o repetir, cien años después, los procedimientos de las viejas vanguardias, o bien, limitarse a la literatura “de circunstancias”.
2. La curiosa inversión de esta deserción en superioridad intelectual: el abandono de lo que resulta “demasiado difícil” se convierte, por arte de magia leibniziana, en el mejor mundo posible, desde donde se desprecian como “conservadores” todos los demás intentos de seguir adelante. Talento, estilo, ambición, trabajo, serían “miserias psicológicas”. Escribir “mal” es lo que está bien, y escribir “bien” es lo que está mal. 
3. La idea de que el comentario puede suplir al texto: como la novela “no convencional” se rige por la convención estricta de prescindir de trama, de personajes, y a veces de sentido, corre el peligro de pasar por pueril. Esforzados comentaristas deben convencernos, por fuera del texto, que asistimos a una etapa superior, más sofisticada.
4. El “plus” ideológico: si en los setenta los escritores recibían un plus de reconocimiento por elegir temas sociales, ahora la benevolencia automática se reparte entre la novela de la dictadura, la novela gay, y las novelas que acatan el repertorio postmoderno:  mezcla de la cultura alta y baja, fragmentación, parodia, morosidad, son puntos siempre a favor.
5. La idea (por lo menos extraña) de que toda novela sin trama es un experimento arriesgadísimo del lenguaje. La idea (falsa) de que si una novela se preocupa por la trama no se preocupará por el lenguaje.
6. La idea (falsa) de que todo experimento debe ser un experimento formal.
7. La idea de que todo experimento está condenado al éxito. “Experimental” está investido de una connotación siempre admirativa: no hay experimentos triviales, o absurdos, o refritos de otros hechos hace cien años. Contra la advertencia cautelosa de Tu Sam, en nuestra literatura ningún experimento puede fallar.
   Lo actual  (lo que permanece actual y atraviesa las épocas) es, como siempre, el talento literario, la voz personal, la originalidad de un mundo y una mirada propia. La ambición de escribir contra todo lo escrito, aunque sea “difícil”. En vez del abandono, la voluntad de intentar obras que puedan medirse en profundidad y complejidad con las que más admiramos en la literatura. Y no es, por supuesto, una cuestión de edades: en todas las generaciones conviven en tensión estas dos actitudes.

4. ¿Cómo percibe las relaciones entre literatura y mercado?
Ya escribí sobre esto largamente en Un ejercicio de esgrima, que puede leerse online. Uso este espacio para las demás.

5. ¿Cuáles considera que son las principales instancias de legitimación literaria: la publicación en determinada editorial, el aval de escritores de prestigio, la universidad, la crítica periodística o académica, los suplementos literarios, los blogs, los premios, la presencia en mesas redondas y eventos culturales, la aceptación de los lectores?
Algunos premios, algunos escritores, alguna crítica, algunos lectores. Pero cada vez descreo más de todo esto y prefiero cierta sensación íntima de acuerdo o verdad a solas con uno mismo al terminar un texto.

¿Dónde reside el lenguaje?

{ domingo, 19 de junio de 2011 }


Hagamos lo que hagamos, el cerebro interviene como órgano director. Por eso, si queremos buscar el último responsable de la actividad lingüística humana, habremos de empezar por saber cómo es y cómo funciona esta parte de nuestro organismo.
Para conocer la estructura y el funcionamiento del cerebro, muchos investigadores han hecho lo que parecía imposible: meterse en la cabeza de alguien. Gracias a sus investigaciones, se sabe que lo que comúnmente denominamos cerebro está dividido en dos hemisferios. Cada uno de estos hemisferios controla, de forma preferente pero no exclusiva, un lado del organismo. Así, en las personas diestras, la parte derecha del cuerpo se controla principalmente con el hemisferio izquierdo, mientras que sobre la parte contraria domina el hemisferio derecho.
Ahora bien, ¿qué ocurre con las actividades relacionadas con el lenguaje? ¿Qué hemisferio hace posible que hablemos, escuchemos, escribamos y leamos? Durante mucho tiempo se pensó que el hemisferio izquierdo era el que controlaba preferentemente actividades lingüísticas como la selección de palabras para construir una oración o la interpretación de un mensaje que hemos escuchado. Incluso, gracias a las investigaciones con pacientes que habían sufrido un daño cerebral, se llegó a concretar qué áreas del cerebro estaban especializadas en determinadas habilidades lingüísticas. Así, se pudo saber que hay una zona encargada de controlar la coherencia de aquello que decimos; si esa zona se daña, el individuo podrá emitir palabras, pero lo que diga no tendrá ningún sentido.
Sin embargo, a medida que avanzaba la investigación se fueron obteniendo datos contradictorios: por un lado, personas que tenían dañadas algunas de las zonas mencionadas no perdían ni la capacidad de producir mensajes coherentes ni la de entender lo que se les había dicho, mientras que personas que tenían dañadas zonas distintas a estas perdían alguna de esas facultades. Por otro lado, se descubrió que en algunos individuos no es el hemisferio izquierdo, sino el derecho, el que controla preferentemente las actividades relacionadas con el lenguaje. De hecho, hoy se tiende a pensar que la actividad lingüística podría ser en muchos casos una tarea compartida en igual medida por ambos hemisferios.
Como hemos podido comprobar, la pregunta ¿dónde reside el lenguaje? no admite una respuesta simple. A pesar de los grandes avances realizados, en la actualidad el cerebro sigue siendo en buena parte una región desconocida. Sabemos que la capacidad de lenguaje radica en él, pero los investigadores no han podido explicar todavía de manera satisfactoria cómo se realiza la conexión entre los mecanismos cerebrales y los procesos lingüísticos.
De Kalipedia.com

Fragmento de Ventana Abierta, de Carmen Larraburu, participante del taller

{ viernes, 10 de junio de 2011 }





En algún lugar...


        Sucedió allí, en donde no existen  las neuronas ni la gravedad.

        Es un lugar fungible en donde la cavidad  del cuenco  nos protege  de los silencios y de  la oscuridad. La  masa muscular palpita desde hace miles de millones de años. Desde aquellos tiempos maravillosos,  sin principios, un cúmulo de nubosas viajeras (las vecinas) comenzaron a vagar. Paridos soles como viñas de Juan Alfonso. Las vecinas chispeantes sobreviven a   la esperanza de compartir el escenario entremezclando sus  tonalidades. Deseosas de rodear el playón de álamos que pueda ser un lugar adecuado donde la convivencia ramifique  el uso neutral del espacio.
        Las pertenencias luminosas... blancas, naranjas o amarillas de las vecinitas andariegas se entretienen, con el juego romántico de la  sensualidad. El célebre Platón se atreve a mejorar la calidad de vida de estas pequeñas. Mientras las adultas nómades tildan de rojo mortecino un mísero trapo que resguarda la entrada al encanto espacial, las vecinitas preparan, entre la multitud, un lugar esponjoso donde puedan reunirse a gestar sus entrevelos y disfrutar de la magia que irradia el continuo movimiento del  calidoscopio.
        Es un lugar intranquilo,  el escenario se mantiene en constante movimiento y sus actividades dramáticas a full. A pesar de esto las nubosas peregrinas  se nutren del sosiego para nacer, se estiran… después  de un largo descanso haciendo Pilates;  con su algodonada  estructura acomodan su silueta  en el campo flotante, dentro del cuenco cóncavo original (el firmamento) y desde allí comienza un fantasmal descenso: la tenue transparencia muy liviana azota al ingenuo  soplo de frescura que brinda el aire a la hora del amanecer.
         Sin prisa pero sin pausa, alienta  el continuo cambio hacia   la evolución... la fertilidad bacteriana está deseosa por comenzar a reproducirse; “vivir” desde aquel mullido lenguaje hasta la aterciopelada tecnología vibrante de elementos metálicos; y así encuentran la potencialidad del  “Ser”.